lunes 15 de junio de 2009

"Hace fuego"

Repetían ellas con insistencia mientras cerraban las ventanas del baño. Ésta era su única frase inteligible de entre un montón de refunfuños, y yo pensaba precisamente lo mismo, mientras trataba de no rascarme la rodilla izquierda.

Las dos hermanas, también conocidas como las Gemelas de Suitvalei (aunque el sobrenombre no se debía precisamente a su juventud), llevaban tanto tiempo trabajando en un criadero de champiñones, que apenas recordaban una época anterior.

"Y ni siquiera ha comenzado el verano", me pareció entender. Aquel comentario, saliendo de sus bocas arrugadas, me hacía sospechar que el fin del mundo conocido estaba cerca. Y parecía más que probable que los champiñones fueran los únicos supervivientes.

Mierda, aquel maldito mosquito se había ensañado conmigo, y ahora me moría por rascarme el tobillo derecho, mientras imaginaba las posibles causas (y consecuencias) de la extinción de los dinosaurios.

Unas horas después, ya en casa: un ventilador, una ducha, un poco de alcohol (96º para las picaduras y cervecita bien fría para el gaznate) me condujeron a la catársis.

El verano va a ser largo.

1 Tell me more:

ceci dijo...

tengo una palabra para ti, AA. Bueno quizas son 2.