jueves 29 de julio de 2010

Nueve lunas

Tras meses y meses de hibernación, los animalejos pudieron por fin salir de su agujero. Nueve largas lunas habían transcurrido desde aquel "es provisional". Pero el triste recuerdo de la vieja zorra persistía en sus memorias, por lo que aún se resistían a abandonar la oscura y húmeda madriguera que llamaban hogar.

"¿Dónde está el cuarto de contadores?", fue de lo primero que se les pasó por la cabeza. Tras comprobar que el zorro propietario de su nueva morada era de fíar (se había invitado a una caña), sólo podían pensar en aquellos extraños huecos que se abrían al exterior.

Nuestros bichos quedaron obnubilados ante el gran poder de estos vanos, por los cuales se colaba una energía muy particular que, en su baile, propiciaba al lugar una gama de colorido que hacía apenas una eternidad no disfrutaban.

Sólo varios días después pudieron empezar a darse cuenta de que, en realidad, comenzaban una nueva vida: agua, luz, internet y pileta, ¿qué más se puede pedir?

viernes 13 de noviembre de 2009

Flirk y Alach

Alach venía del otro lado del mundo y relataba, con un acento extraño, historias increíbles de sus viajes. Flirk deseó entonces haberse visto involucrada en tales aventuras con semejante personaje, y se preguntó por un momento si sería Ella.

Flirk, a pesar de su madurez, era una mujer poco experimentada y muy dolida en cosas de amor. Acongojada por sus propios sentimientos y lo que pudiera ocurrir, empleó sus artes de seducción. Dichas artes dejaban bastante que desear, por no decir que eran inexistentes. Flirk pecaba de sutileza y Alach de inocencia, así que hubieron de pasar varias semanas hasta que la primera se atreviera a decir "teta".

Y entonces ocurrió.

Un mes y una madre más tarde, Flirk seguía acojonada. Tal vez conocer a un chino gordo, convivir con un extraño y húmedo ser llamado Mohíno, conquistar Cuenca (un lugar de cuya existencia muchos dudaban), mudarse mil veces, desatascar la bañera, o domesticar un par de fieras no eran suficientes emociones para Alach. Tal vez Ella echara de menos sus aventuras de trotamundos. Tal vez...

Aún así, fue pasando el tiempo y, de cuando en cuando, se pasaban la esponjita, se daban un masajito y se enderezaban la espalda. Fue así como Flirk empezó a sentir que aquel enorme peso sobre sus hombros se desvanecía, a la vez que la curvatura de su espalda. Fue así como Flirk supo que era posible vivir en una caja de cerillas y ser feliz. Y todo era gracias a Alach.

sábado 29 de agosto de 2009

De turi a la cantera

Varias veces me habían comentado que era para mí, aunque no me decidí por la cantera hasta la llegada del verano. La verdad, esperaba poder beneficiarme del horario intensivo.

No pensaba que me podrían dar un NO por respuesta. Su excusa: no tienes perfil técnico. ¿Cómo que no? Técnico en Turismo, pero Técnico al fin y al cabo.

Dos meses después, parece que el perfil ya no es un problema y son ellos los que me buscan (lástima que ya se acaba el horario intensivo).


En fin, otro pasito para adelante. Temo no estar a la altura y dejar mal a quien me respalda en ésto. Aún así, en 10 días me tiro de cabeza a la cantera, que no precisamente a picar pierda, aunque éso explicaría por qué tenemos el convenio del metal...

lunes 15 de junio de 2009

"Hace fuego"

Repetían ellas con insistencia mientras cerraban las ventanas del baño. Ésta era su única frase inteligible de entre un montón de refunfuños, y yo pensaba precisamente lo mismo, mientras trataba de no rascarme la rodilla izquierda.

Las dos hermanas, también conocidas como las Gemelas de Suitvalei (aunque el sobrenombre no se debía precisamente a su juventud), llevaban tanto tiempo trabajando en un criadero de champiñones, que apenas recordaban una época anterior.

"Y ni siquiera ha comenzado el verano", me pareció entender. Aquel comentario, saliendo de sus bocas arrugadas, me hacía sospechar que el fin del mundo conocido estaba cerca. Y parecía más que probable que los champiñones fueran los únicos supervivientes.

Mierda, aquel maldito mosquito se había ensañado conmigo, y ahora me moría por rascarme el tobillo derecho, mientras imaginaba las posibles causas (y consecuencias) de la extinción de los dinosaurios.

Unas horas después, ya en casa: un ventilador, una ducha, un poco de alcohol (96º para las picaduras y cervecita bien fría para el gaznate) me condujeron a la catársis.

El verano va a ser largo.

viernes 5 de junio de 2009

Zertifikeision

- La semana que viene tenéis el examen de certificación.
- ¿Y cómo es el examen?
- No sé.
- Me han dicho que es tipo test.
- Ah, ¿sí? ¿Y que más te han dicho?
- Son 30 preguntas. Las 5 primeras eliminatorias.
- Ah, ¿sí? ¿Y qué más te han dicho?
- Poco más... ¿Quiénes vamos?
- No sé, todavía no me lo han confirmado.
- ¿Qué día será?
- No sé, todavía no me lo han confirmado.
- ¿De qué servicios?
- X, Y, Z.
- Pero yo no tengo Z. ¬¬'
- X, Y, Z.
- Pero yo no tengo Z. ¬¬'
(Cri, cri)

jueves 7 de mayo de 2009

On the parra

...es cuando te compras un cepillo de dientes y te das cuenta de que es rosa cuando hace dos semanas que lo usas a diario.

lunes 6 de abril de 2009

Sobre mi corazón, una cabeza



La Renga - Cuándo Vendrán

"Es que la muerte está tan segura de vencer
que nos da toda una vida de ventaja.
Tu empresa líder funciona bien en el caos,
inventando analgésicos para poder seguir.

Cuando el mundo no tiene respuestas
o se vuelve incomprensible,
yo sigo acá, insoportablemente vivo.

Si del principio hubiera aprendido a ser un animal
hoy tendría un instinto noble a cambio de esta pena.
Y si la ruta me va dejando sin aliento
será que un buscador nunca llegará a destino.

Cuando el mundo no tiene respuesta
o se vuelve incomprensible,
recuerda que un guerrero toma todo como un desafío.

Cuándo vendrán los días de sol
y no tener esa nube en el cielo.

Cuándo vendrán las noches de estrellas
y no tener más en mi casa ese techo.

Cuando vendrá la canción primitiva
y no tener más sobre mi corazón una cabeza."

martes 17 de marzo de 2009

Increpada

Titulo esta entrada al más puro estilo "peliculón de Antena 3", queriendo poner de manifiesto el tinte dramático de la historia que viene a continuación.

"Increpada" , traduccion literal del título original "soncin japen tu mi las güiquen".

Íbamos una amiga, mi hermana, mi nena y yo caminando por un bonito pueblo burgalés. Mi nena y yo de la mano, para no perder la costumbre. Mi amiga, oriunda del susodicho pueblo, nos invitó amablemente a subir unas escaleritas, con el único fin de poder apreciar mejor la portada de una iglesia.

Mientras subíamos escalón por escalón, se iba definiendo una figura en lo alto de la escalera. La figura, aparentemente inerte, estaba tirada en el suelo al lado de un cartón de vino. Bien podría tratarse de un cartón de Don Simón, a pesar de encontrarnos en la cuna de uno de los mejores caldos.

De repente, el cuerpo inerte pareció cobrar vida y, levantando su cabeza desgreñada, exclamó "putas, zorras, lesbianas" y no sé qué otras lindezas. Creo que ni siquiera se dio cuenta de que íbamos de la mano, que acertó de casualidad, que hubiera dicho exactamente lo mismo a cualquiera que hubiera pasado por allí. Éso sí, mi respuesta fue por lo bajini, por si acaso: "seré una zorra y una lesbiana y lo que quieras, pero al menos me tengo en pie y tengo un sitio donde dormir".

No voy a decir que fue gracioso, aunque un poco sí me lo pareció. La verdad, en un mundo donde a cualquiera le pueden pegar una paliza al doblar la esquina, es de agradecer que mi primer encuentro con la intolerancia ocurriera de este modo.

jueves 12 de marzo de 2009

Incomunicación Total

Cierto que llevaba mucho tiempo sin escribir aquí. Y no ha sido que no me apeteciera o que no tuviera nada que decir, simplemente no encontraba ese momento de soledad, ese momento de intimidad, para ordenar mis pensamientos y plasmarlos en palabras.

Una parte de mi trabajo consiste en diagnosticar la incomunicación total de manera proactiva. Unas semanas sin Internete y unos días haciendo el indio (o mejor dicho el hindú) me llevaron a tal incomunicación.


Dicen que un viaje así te cambia la vida, a mí me la cambió por momentos. Mientras volvía, me daba cuenta de que soy afortunada por haber nacido en este punto del planeta. De que tengo libertad para hacer lo que quiera. De que soy beneficiaria de una serie de derechos que, aunque se definan como fundamentales, no todo el mundo posee. La verdad es que ahora resulta bastante difícil conciliar lo vivido con la "vida real".

Los problemas domésticos llegan después. Y la sensación de paz y libertad se va borrando, al mismo ritmo que la henna de mis manos. De nuevo me empiezo a sentir absorta en mis chorradas y su pertinacia.


Aunque este ambiente primaveral que venimos respirando los últimos días anima bastante.

En fin, esta semana volví a comer en el parque.



martes 27 de enero de 2009

Mojino

Mojino apareció un buen día sin avisar. Nos costó bastante acostumbrarnos a su presencia, pero al final lo aceptamos como un compañero de piso más.

Mojino nunca se ha sentido del todo feliz, viviendo solo en el baño, en su trocito de techo. Necesitaba amigos con los que jugar. Así que poco a poco, sus coleguitas fueron invadiendo otros rincones de la casa.

Empezaron por los bordes de las ventanas, alimentándose del poquito de humedad que corría por los cristales los días lluviosos o de frío. Estos amigüitos no eran tan molestos, al fin y al cabo, se pasaban la temporada primavera-verano en letargo.

Pero ahora, Mojino y los demás tienen un nuevo compi. Éste es bastante más agresivo y, antes de darme cuenta de que estaba, ya se había empezado a comer la ropa de mi armario. En realidad, nada que no se pueda resolver con un "quítame-las-traseras-del-armario-pordós" y un "vamos-a-cambiar-todos-los-muebles-de-sitio".

Pero yo me siento más como: "llegó-la-hora-de-buscar-piso".

Si es que ya lo dijo Daniel Higiénico: "¡Señora, la humedad!"

lunes 5 de enero de 2009

Queridos Reyes Magos:

Azul era la jeta del último de los vuestros que salió de un roscón. Me pregunto: ¿se habrá ahogado en su pequeño envoltorio de plástico? ¿Acaso se ha tragado el haba?

Aunque la posibilidad de un Belén Veneciano me hace pensar en el calentamiento global y si, en un futuro, los desplazamientos serán en patera. ¿Habrá naufragado el susodicho del jeto azul?

PD: Si pasáis por mi casa, cuidado al abrir las ventanas que se escapa el gato.

lunes 29 de diciembre de 2008

Viandas, espirituosos y cheques gourmet II

Contra todo pronóstico, surgió al final la opción divertida, la C:

Comimos y bebimos como
perr@s en el restaurante. Blanqueé los cheques gourmet, no sin acordarme de Not. (Podría haberle blanqueado como 200 leuros, pero la tía perra ya había huído a casa de mamá a cenar pulpo con cachelos... o algo.)

Mi objetivo primero: aliarme con los otros dos compis "que tienen una edad" y convencer al resto de que ir de bares era lo mejor.

La jefa se presentó a la hora de los cafés con otros tres ingenieros (dos nenas y un nene), que se pasaron media noche pujando por la coordinadora (yo). Uno de ellos, el nene, me identificó rápidamente como el Grinch, no fue difícil ya que mi espíritu navideño (o más bien la ausencia del mismo) me precedía.

Yo quería llevarlos a Huertas y él quería llevarme al huerto. Acabé por confesarle: "estoy mandando un mensajito a mi nena", aunque no sabía si horas después el muchacho se haría cargo de mi outing masivo. La verdad, viendo el (lamentable) estado del personal no me preocupaba demasiado que al día siguiente pudieran recordarlo.

Algun@s ya venían más que mamad@s del restaurante: cerveza, vino, hierbas y ron, en un lapso de cuatro horas, no son buena mezcla. Dos garitos, dos copas: "Brugal" ponía en las botellas, "Garrafón" retumbaba mi cabeza a la mañana siguiente.

Lo más gracioso de la noche: una pareja de polluelos. Ella babeando, él no quería pero se dejaba llevar. "Para mí que este tío es gay", llevo diciéndome meses. Muchas veces no me fío de mi criterio porque creo vengo bastante condicionada, pero alguien más me confesó que también lo sospechaba al verlo con su jerseycito rosa palo.

Nos retiramos a una hora razonable,
un@s con más dignidad que otr@s. Y no sé cómo acabé metida en un Auris, dejándome llevar por la polluela borrachuza. Una hora después (después de dar mil vueltas a la M-30, con GPS!) me dejaron en mi casa sana y salva.

viernes 26 de diciembre de 2008

Viandas, espirituosos y cheques gourmet

Esta noche es la cena de Navidad con los compañeros del curro. Es decir, un excusa para reunirnos alrededor de una mesa y comer como cerdos. Digo... preámbulo/excusa para reunirnos delante de una barra a beber como cerdos.

Creo que las cenas navideñas se preparan porque da vergüenza reunirse directamente para beber. Si ésto fuera el instituto, habríamos quedado para hacer botellón. La verdad, viendo cómo se presenta el panorama, me dan ganas de quedarme en casa.

Bueno, el menú tiene muy buena pinta y bien es sabido que a la hora de salir, no es necesario que nadie me engañe, que ya me engaño yo sola. Pero la chiquillería, nueve chavales de entre 18 y 22 años, pretende llevarme a un sitio-chunda-chunda y puedo imaginarme lo que costará entrar al garito en cuestión. Así que el plan tampoco me motiva demasiado.

Opción A: cenar, blanquear los cheques gourmet, gastarme la no-paga-de-navidad y mamarme hasta que dejen de pensar que soy una sosa.

Opción B: cenar, tomar una copa y escaquearme antes de entrar al garito chungo, aprovechando que el restaurante está al lado de Chueca.

De momento me tira más la opción B, ya veremos cómo suben las burbujas y cómo evoluciona la noche.

martes 23 de diciembre de 2008

Dormir

Dormir es una de las cosas que más me gusta.
Y levantarme de las que más me cuesta.

Más ahora,
cuando llevo meses madrugando 6 de 7 días a la semana.
Más ahora, cuando el curro se me antoja monótono, aburrido.
Más ahora, que es invierno y hace tanto frío fuera.
Más ahora, con lo calentita que se está bajo el nórdico.
Más ahora, cuando me doy la vuelta para acallar el despertador y ella pasa su dedito por mi espalda.
Más ahora, cuando apago el despertador (por segunda, tercera, cuarta y enésima vez) y ella me abraza por detrás.
Más ahora, cuando ella se queda aún alguna hora más en mi cama.

Me han prometido que mañana no hay que madrugar. Tengo que aprovechar mi semana gruyère(TM).

sábado 13 de diciembre de 2008

Mohína

En estos tiempos de felicidad obligatoria, no es precisamente este sentimiento el que me invade. El caso es que, haciendo balance (que no columpiándome), puedo decir que me ha ido bastante bien.

Me he sacado el carnet de conducir y me he comprado un coche. Me han subido el sueldo, me han ascendido y sigo aprendiendo. Incluso encontré una nena, una especie de Mery Poppins que me ayuda a tragar la píldora con un poco de azúcar, me canta y lo mismo me saca del bolso la cartera, que unas galletas, un paraguas o unas birras.

Entoces... ¿por qué este hastío?

Hace apenas dos semanas, pensaba que después de las vacaciones volvería a ser persona. Cuatro días después de la vuelta al trabajo, creo que las vacaciones no me sirvieron para mucho.

La rutina me quema de una forma indescriptible. Por primera vez, tengo un trabajo de persona normal (todo lo normal que podría llegar a ser yo como persona), con horarios normales y librando los fines de semana. Pero después de seis meses, a veces echo de menos la rotación, sobre todo por aquellas semanas libres. Por mucho que hace seis meses suspirara por lo que tengo ahora.


Dicen que nunca estamos contentos con lo que tenemos. Es verdad.

No sé si es que me estoy haciendo mayor, o tal vez es sólo que estoy aburrida (es posible que año y medio en el mismo trabajo sea demasiado para mí). Sea lo que sea, siento una tremenda necesidad de cambiar de vida.

Mis propósitos para el Año Nuevo:

- encontrar lo que está fallando, si sé lo que es tal vez pueda arreglarlo,
- desfruncir el ceño -> voy a sonreir más,
- ponerme en forma -> voy a apuntarme a la piscina o al gimnasio o algo,
- alimentarme mejor -> voy a tomar más fruta, más verdura y menos cerveza,
- dormir -> por supuesto.